> Sempervirens: present
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29 abr 2018

Dicen que...


Dicen que no debemos gastar el tiempo en cosas, 
ni personas, que no merecen la pena. Es verdad.
Que la vida son dos días, y uno lo perdimos. Tienen razón.
Pero confunden "aprovechar" con hacer muchas cosas. Inmediatas, cortas.
No todo es cuestión de lecturas rápidas. 
Pararse no es sinónimo de perder el tiempo, ni ver la vida pasar.
Saborear despacio, correr cuando haga falta. Y la situación lo requiera.
Un mundo con prisas, que acelera el paso por inercia, 
que pierde el sentido de la meta.
Se corre más, pero realmente sin querer llegar a ningún sitio.
Creo que así es como el tiempo se pierde.
También confunden "perder" con "gastar".
Y el tiempo pasa, no puede conservarse con sal.
En este sentido, quien intenta guardar, ya ha perdido.

Que la vida son dos días. Uno ya lo perdimos. 
Otro podemos gastarlo. Para que cuente, merezca la pena, 
y la pena no sea lamentar que un día ya se fue.



13 feb 2017

Be present

Por lo general, no nos gusta esperar. Sin embargo, nos pasamos la vida esperando. A que pase "algo", a que pase "alguien". Pensamos siempre en el momento que viene, en lo que va a pasar. Y mientras, esperamos. Alargamos el tiempo cuando no debiéramos. Corremos cuando tenemos riesgo de caer. ¿Para hacer más amena la espera?
Por otro lado, apostamos por los impulsos. Nos cansamos de esperar. Sucesos instantáneos, de repente, sin explicación. Aparente. "Es un paréntesis en mi vida", decimos. En el colegio enseñaban que si te equivocabas con boli, podías tachar y ponerlo entre paréntesis. Quizá seguimos pensando que los "tachones" pasan desapercibidos de esta manera. Pero rompemos la continuidad, y es más difícil seguir el hilo de la historia.
Nos gustan las segundas partes, aunque luego digamos que siempre fue mejor la primera. También saltamos entre segundas oportunidades, que menospreciamos porque, "de oca a oca, y tiro porque me toca", siempre puede haber una tercera. Dejamos el "continuará" en el aire. Por si acaso. Forzamos, para intentar conseguir lo que queremos. Que pase. Nos justifican con un "no pasa nada". Ese es el problema, que nada pasa. Y así, pasamos nosotros.
No es cuestión de iniciativa, ni de coger el timón. A veces es que, simplemente, hay que esperar. Dejar al viento soplar a su antojo, mientras no seas veleta sin rumbo. Y si algo pasa, déjate sorprender. El presente no espera y es el único que, a ciencia cierta, pasa.

Out of the blue